Temor a los Químicos – Una Tontería

Monstruo del Dr Frankenstein - Solo Ingredientes NaturalesTememos lo que no entendemos, es natural. Al niño le asusta la oscuridad porque no sabe lo que esconde. Igual sucede con el miedo o aversión a la ciencia. Hay dudas y desconfianza ante los “químicos” porque tienen nombres incomprensibles para una mayoría que prefiere la seguridad de lo que conoce de toda la vida.”Sal”: bien, “Sodio”: mal, “Cloruro Sódico”: ¡Fin de mundo!

Eso lleva a preferir ciegamente cosas “naturales” que “no contienen químicos” lo que resulta una soberana tontería porque todo, TODO, es y somos químicos. Nosotros, las chuletas, los plátanos, las camisetas y las cestas de mimbre y si no, leete todos los compuestos que contiene un plátano 100% natural:

Banana - Químicos

Plátano 100% Natural

 

 

 

 

 

 

Incluso la idea de que algo es mejor o peor porque esté hecho por el hombre es ridícula. Desde más de 5.000 años comemos cosas modificadas por el hombre. Ni los animales de la cuadra más artesanal ni los alimentos de la agricultura más ecológica se parecen a sus versiones originales. Todo lo que consumimos hoy día es producto de este desarrollo y puede ser considerado un Alimento Genéticamente Modificado o Transgénico.

¡Estamos mejor gracias a los químicos!

(… y a los bioquímicos, los ingenieros, los matemáticos, etc.)

¡Menos mal que hemos modificado nuestros alimentos! Las versiones antiguas eran duras de digerir, alimentaban poco y era muy difícil criarlas o cultivarlas. Gracias a los desarrollos de miles de años de humanidad, desde la artesanía antigua hasta la ciencia moderna, vivimos más años y somos más sanos que cuando ambulábamos desnudos por junglas y praderas.

Esto no significa que cualquier cosa (natural o artificial) es necesariamente buena, o necesariamente mala. Preocúpate por si algo que vas a comer es tóxico, dañino o directamente inútil. Eso tiene sentido. Lo que no tiene sentido es darle propiedades de magia blanca o negra al palabro del momento sea bifidus, integral, transgénico u otros tantos.

Marketing, Modas y Superstición

Claro que hay compuestos que pueden ser perjudiciales a la salud. Lo triste es como las masas se dejan llevar por modas tontas sin ton ni son a favor o en contra de algo sin el más mínimo sustento científico. En cuanto un término pega, hay una fe ciega a favor o en contra sin base.

Por ejemplo, últimamente se ven toneladas de productos “sin gluten”, incluso muchos que nunca han tenido Gluten para empezar. En este blog insistimos en la necesidad de reducir y controlar el consumo de Hidratos Rápidos y el trigo (que tiene gluten) es uno de ellos. Pero una cosa no tiene que ver con la otra. El Gluten es perjudicial para las pocas personas con intolerancia o alergia. Para los demás, el efecto del Gluten en si es nulo y el problema no está en el Gluten, sino en el consumo indiscriminado de Hidratos Rápidos. A menos que seas intolerante, si sustituyes un producto X por otro “Sin Gluten” pero con las mismas cantidades de azucares (u otros Hidratos Rápidos) estás en las mismas (o peor).

Confío en la ciencia

Soy tecnólogo tanto por profesión como afición. Es decir, me gusta la tecnología en sus diferentes modalidades. Confío en la ciencia sin fe ni dogmas. La esencia de la ciencia es ser crítico y escéptico con todo incluso la ciencia misma. En la misma medida, me molesta mucho la superstición. Clasifico como superstición todo aquello que se considera “verdad” sin el aval del método científico. Conste, no estoy en contra de las creencias y opiniones. Son una parte importante pero subjetiva del ser humano. Lo que me resulta absurdo es cuando se las pretende vender como verdad objetiva sin sustento. Para mi lo único que puede calificar una afirmación de verdad objetiva es el método científico y este se resume en la capacidad de que uno demuestre de manera independiente lo que otro afirma. Las opiniones e hipótesis son importantes y parte fundamental pero no suficiente del método científico.

¿”Crees” que los aviones vuelan?

No hace falta creer en nada para comprobar que los aviones vuelan. Si no lo has hecho ya, puedes ir al aeropuerto y comprobarlo personalmente. No necesitas entender aeronáutica para reconocer que se levantan del suelo gracias a las ciencias y no al deseo concentrado de los pasajeros. Para llegar al desarrollo que culmina con la aviación cotidiana, muchos científicos e ingenieros hicieron infinidad de cálculos y pruebas a lo largo de los años.

Cierto que hay ciencias donde es complicado tener pruebas personales tan claras, especialmente para el profano. La psicología, la economía y la Teoría de la Evolución son buenos ejemplos. En estos casos, las variables son muy complejas y es casi imposible “meterlas en un laboratorio” para medir los resultados sin que otros factores las afecten o los plazos o distancias lo compliquen hasta la imposibilidad. No obstante, sus elementos básicos, las partes que componen la disciplina, se demuestran sin inconveniente y se puede extrapolar a una conclusión razonable con alto grado de confianza, cuando no absoluta certeza.

Otro error es pensar que la ciencia no sirve “porque se equivoca o se ha equivocado”. ¡Claro que se equivoca! Está en continuo desarrollo y esa es su mayor fortaleza. Generaciones de científicos han dudado de lo que se sabía previamente. Gracias a avances en las técnicas de medición, a puntos de vista innovadores hemos podido descubrir novedades o matices previamente desconocidos.

Otro tema de mucho cuidado es la “pseudo-ciencia”. Hay muchos ejemplos, como la homeopatía, que trataremos en otros artículos. Solo dejo indicado que las pseudo-ciencias son solo artículos de fe disfrazados por terminología aparentemente científica pero sin sustento alguno.

 

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