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Como Adelgazar Si Tienes Resistencia a Perder Peso

Si has hecho todos los esfuerzos por adelgazar y tu cuerpo muestra gran Resistencia a Perder Peso, es posible que tengas Baja Sensibilidad a la Leptina. De hecho, puede ser que…

Aumentas de kilos JUSTAMENTE por estar a dieta.

Sigue leyendo que en este artículo descubrirás porque sucede y como puedes resolver ese problema.

Durante años has seguido todo tipo de dietas. Has leído infinidad de artículos, pagado una fortuna en pastillas, polvos y batidos. Has visitado cantidades de profesionales y has pasado horas y horas sudando en el gimnasio.

Hoy día seleccionas los alimentos por la cantidad de grasa y calorías que muestran las etiquetas. Estás hasta el moño de lechuguitas y comida light.  y, a pesar de todo, sientes que  hagas lo que hagas, no logras soltar esos tercos kilos de más.

¿Será que estás enfocando mal el problema?

Ni eres solo tú, ¡ni es tu culpa!

Lo cierto es que la gran mayoría de la gente afronta mal el tema de los kilos. Pero, ¡no es culpa tuya!

Durante años (¡y décadas!) nos han estado diciendo las cosas mal. La mayoría de los consejos estaban equivocados.

Parecía todo muy sencillo: Come menos y haz más ejercicio. Pues, ¡no!

Esas recomendaciones no toman en cuenta lo complejo que es el cuerpo y el papel que juegan las hormonas en la gestión de la grasa y la capacidad que tienes de gestionar tu salud y forma física.

Nos Preocupa tu Salud

Aparte de las razones estéticas, sabemos que tu salud sufre cuando el porcentaje de grasa corporal está fuera de ciertos límites. No es ideal tener muy poca o demasiada grasa. Hay todo tipo de estudios y estadística que indican que el exceso de Grasa Corporal te genera condiciones como Síndrome Metabólico, enfermedades tales como la Diabetes, Tensión Arterial elevada, afecciones Cardio-Vasculares y muchas más.

Y, ni hablar de que te cansas fácilmente, duermes peor, roncas, etc. etc.

En algún momento habrás oído de tu médico que debes perder peso para mejorar tu salud. Y, en un sentido, tiene toda la razón. Pero, por mucho que lo intentas, por mucho que te convence la necesidad de “perder peso” para mejorar tu salud, no lo logras.

Uno de los motivos por los que no logras perder esos kilos o, mejor dicho, controlar tu porcentaje de grasa corporal es que  has estado atacando el síntoma, no la causa.

El Exceso de Grasa Corporal es un Síntoma de Mala Salud, no su causa.

No se trata de perder peso para mejorar la salud. Es al contrario.

Es el mismo cuerpo el que tiene los mecanismos que – normalmente – deberían asegurar que mantienes tu peso y porcentaje de grasa ideales.

Cuando atiendes tu salud – tanto fisiológica como emocional – permites que esos mecanismos naturales de tu cuerpo actúen correctamente. Entonces alcanzas y mantienes en el tiempo de manera natural, automática tu porcentaje de grasa corporal ideal.

Para lograr esa mejor salud, una que equilibra tu porcentaje de grasa corporal y controla tu peso, es necesario que conozcas y entiendas el componente hormonal.

Las Hormonas y la Resistencia a Perder Peso

Las hormonas son todo un sistema bío-químico que controla los procesos del cuerpo. Diferentes hormonas se producen (segregan) en varias partes del cuerpo en respuesta a ciertas condiciones y para sus efectos oportunamente.

Por ejemplo, el estómago produce Grelina, la Hormona del Hambre cuando está vacío. Esta hormona viaja por la sangre hasta el hipotálamo, un pequeño órgano regulador ubicado en el cerebro que conecta el sistema hormonal con el sistema nervioso. Al recibir Grelina el hipotálamo activa las demás señales que tu sientes como hambre.

La Leptina es otra hormona muy importante en este proceso. Llamada la Hormona de la Saciedad, la Leptina señala que ya hemos comido suficiente. Además ordena el uso de la grasa almacenada como fuente de energía.

 

 

 

 

Pero, puede suceder que tu cerebro no reconozca claramente la Leptina. Es como si estuviese un poco sordo a esa señal.

Si tienes Baja Sensibilidad a la Leptina, la cantidad normal no logra el efecto adecuado en el cerebro. Aunque hayas comido bien, sigues teniendo hambre y, lo que es peor, todo lo que comes se añade rápidamente a tu grasa.

Sin esa señal que te dice que no sigas comiendo, tu cerebro cree que no has comido suficiente.

Actúa como si estuviera en plena hambruna y – por supervivencia – tu cerebro se asegura de que sigas buscando comida y que la almacenes para superar la escasez, aunque en este caso, haya abundancia de comida.

Aumentas de kilos JUSTAMENTE por estar a dieta.

Cuando te sometes a una dieta hipocalórica, es decir. una dieta en la que comes menos de lo que tu cuerpo necesita, estás creando una situación similar a la hambruna. O, por lo menos, eso es lo que asume tu cuerpo.

Por mucho que tu seas consciente de que hay comida en la casa o en el súper, el cuerpo solo entiende lo que experimenta. Si recibe menos alimento, no le puedes convencer fácilmente que todo está bien. Automáticamente activa protocolos de supervivencia para asegurar tengas suficiente energía almacenada para sobrevivir esta “crisis”.

Para empezar, te cansas. Te falta el ánimo y te pones de mal humor. Es una táctica para evitar que te muevas, que desperdicies energía. Por eso es TAN difícil hacer ejercicio mientras estás a dieta.

Lo otro que te sucede es que tu cuerpo reduce tu Sensibilidad a la Leptina. Aumenta el límite de la saciedad y almacenas más grasa. Durante una dieta restrictiva necesitas comer más de lo normal para sentir que has comido suficiente. Encima, tienes a almacenar más de esa comida en forma de grasa porque tu cerebro no sabe si podrás comer mañana y asegura que tengas reservas.

¿Que Más Produce Baja Sensibilidad a la Leptina?

Otro motivo importante es la Inflamación Crónica.

La inflamación es un mecanismo de defensa inmunitario. Partes del cuerpo se inflaman  cuando estás defendiéndote de infecciones, golpes, células dañadas, irritantes y otros. A veces la inflamación es muy obvia (una reacción alérgica en una mano, por ejemplo). Otras veces llevamos la inflamación por dentro y no nos damos cuenta. Es muy normal tener pequeñas inflamaciones de corta duración conforme nos enfrentamos a los muchos enemigos cotidianos de nuestra salud.

El problema se hace crónico cuando estamos sometidos a estos irritantes de manera habitual y por un tiempo extendido. En ese caso hablamos de Inflamación Crónica y puede afectar la sensibilidad a hormonas como la Leptina. Otras causas pueden ser la Fatiga y la Intolerancia a las Histaminas (Alergias Alimentarias).

¿Tengo Baja Sensibilidad a la Leptina?

Algunas señales de Baja Sensibilidad a la Leptina son:

  • ¿Estas “a dieta”?
  • ¿Te cuesta mucho trabajo perder peso?
  • ¿Conservas exceso de grasa visceral?
  • ¿Tienes hambre continuamente?
  • ¿Sueles tener “Bajas de Azúcar”?
  • ¿Te pones de mal humor cuando no has comido?
  • ¿Sufres mucho estrés?
  • ¿Tus analíticas indican niveles altos de Triglicéridos?
  • ¿Sufres Tensión elevada?
  • ¿Tus niveles de Leptina están fuera de rango (4 – 6 ng/dL)?

¿Cómo Mejoro mi Sensibilidad a la  Leptina?

Primero, y como siempre decimos, habla con tu médico. Hay pruebas específicas que puede hacer para determinar si tienes deficiencias que deben ser atendidas por un profesional.

Mientras, y para los casos más generales, puedes mejorar la Resistencia a Perder Peso producida por Baja Sensibilidad a la Leptina modificando tus hábitos alimenticios, actividad física, situación emocional siguiendo las recomendaciones del Método ALEFit.

Específicamente atiende los siguientes aspectos:

  1. Consume las calorías necesarias
    • ¿En qué fase estás? Para controlar tu grasa corporal de manera más saludable y efectiva es importante que sigas las etapas en el orden correcto.
  2. Toma Café o Té Verde
    • El consumo de Café ALEFit (sin azúcar, sin leche, con mantequilla y canela) muestra una reducción de niveles de la Proteína C Reactiva, indicativa de inflamación.
  3. Asegura niveles idóneos de las Vitaminas A, D3, E y K2
    • Antes de considerar tomar suplementos, mejor incluye en tu dieta los alimentos ricos en estas vitaminas.
    • Por la relativa baja exposición al sol que muchos tenemos, probablemente necesitarás tomar suplementos de Vitamina D3 (consulta a tu médico).
  4. Come más vegetales ricos en Azufre
    • Por ejemplo, Colflor, Coles de Bruselas, Brócoli (Brécol), Cebolla y Champiñones.
  5. Evita el Alcohol
    • El Alcohol aumenta los niveles de la Proteína C Reactiva (PCR)
    • La excepción es el vino tinto que reduce la PCR.
  6. Duerme Mejor
    • Mejora la duración y calidad del sueño. Los ciclos día/noche afectan la sensibilidad a la Leptina.
  7. Cena más temprano
    • Se asocia la Sensibilidad a la Leptina con la hora de cenar.
  8. Tranquilízate
    • Los niveles elevados de Cortisol producidos por el estrés crónico aumentan la inflamación y perjudican la Sensibilidad a la Leptina.
    • Haz Ejercicio, practica Yoga, Medita, disfruta contenidos agradables, deja de lado las noticias, truculentas, etc.
  9. Mejora tus niveles de Omega-3
    • El equilibrio entre Aceites Omega 3 y 6 (normalmente tenemos demasiado del “6” y poco del “3”) colabora en la reducción de la Inflamación.
    • No es la única, pero la mejor fuente de Omega-3 son los aceites de algunos pescados.
  10. Reduce los alimentos que te causan inflamación
    • Está comprobado que los Hidratos de Carbono Rápidos (azucares, trigos, arroces, maíces, patatas, etc.) contribuyen de manera importante a la inflamación.
    • Identifica y evita otros alimentos (incluso los normalmente considerados “sanos”) que pueden causarte inflamación a ti.

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La única fruta que NO engorda…

Los Mitos de LA FRUTA

Se ha creído durante mucho tiempo que las frutas nos hacen perder peso pero ¡¡CUIDADO!!

Las frutas tienen un gran contenido de azúcares,  Generan picos de glucemia (glucosa en sangre) y picos de insulina. Esto es útil para el cuerpo siempre que tenga el propósito de utilizarlo como energía.

¿El momento ideal para comer frutas?  Cuando estamos entrenando o realizando una actividad física moderada o intensa. Y es óptimo realizarlo entre 30minutos antes de este momento, 30 minutos después o durante ese ejercicio o actividad intensa.

Es en esta franja cuando realmente aprovechamos la energía que nos aportan las frutas y prevenimos que sus azúcares (gran cantidad de calorías) se almacenen como grasa.

De todas formas, es bueno tener claro que las frutas nos aportan nutrientes, algunas son antioxidantes, otras tienen propiedades depurativas diuréticas o laxantes. Otras tienen mucha fibra, lo cual genera sensación de saciedad y facilita la digestión. Sin embargo no olvidemos que NO hacen adelgazar, NI queman calorías. TODAS LAS FRUTAS APORTAN CALORIAS.

Como comenta Domingo Sánchez: “La única fruta que no aporta calorías… es la que se queda en el plato.”