El Colesterol es tu amigo

Colesterol Bueno - Hidratos Rapidos Malo

En esta foto el Huevo es el bueno y el Pan el malo

Colesterol. ¿Enemigo Público No.1?

“Colesterol” es una de esas palabras que inspiran miedo. Para la mayoría, suena a sentencia. Una analítica que indica colesterol alto, especialmente si es el colesterol “malo” supone, por lo menos, un cambio obligado en la dieta y posiblemente un tratamiento de por vida para bajar el colesterol.

Desde que el colesterol se convirtió en una palabra de uso común, hemos asumido que es perjudicial y que debemos bajarlo a toda costa. Como mucho, el médico nos dice que hay que tenerlo en un rango saludable y que lo importante es distinguir entre el HDL (el “bueno”) y el LDL (el “Maaaaaaaaalo”).

Con esas ansías de estar ansiosos que tenemos, hemos creado una histeria indebida con el colesterol que se extiende a los alimentos que – asumíamos – incrementaban los niveles de colesterol en el cuerpo. ¿Cuantos huevos puedes comer al día? ¿Es importante eliminar las grasas saturadas de tu dieta? ¿Comes mantequilla? ¿Te recomiendan preferir productos “Light”? Todas estas son preguntas basadas en una concepción equivocada del asunto.

El colesterol NO es malo

Al contrario. El colesterol es esencial para la vida. Es nuestro amigo que nos sirve para infinidad de procesos biológicos. Incluos, en el contexto de las enfermedades coronarias sirve para reparar daños en las arterias. Es, paradójicamente por eso que se le ha echado la culpa por los problemas cardíacos cuando es justamente al revés.  El exceso de colesterol en la sangre parece ser la señal de problemas, no el problema en si.

Durante los últimos 50 años se ha dicho que una de las causas de enfermedades cardíacas y circulatorias es el exceso de colesterol en la sangre, especialmente del llamado LDL. Por consecuencia se han demonizado los alimentos que contienen colesterol (por ejemplo, los huevos) porque se suponía aumentaban el colesterol del cuerpo. Ahora estamos descubriendo que hay dos fallas en esas consideraciones: a) El nivel de colesterol del cuerpo tiene poco que ver con el colesterol de los alimentos y b) el colesterol no es causa si no efecto de dolencias.

Muchos médicos e investigadores están descubriendo que los procesos son otros. Por ejemplo, la Dra. Beverly Teter, Bioquímica de los Lípidos de la Universidad de Maryland, USA, estudia como los distintos tipos de grasa afectan la salud. Explica que los científicos culparon al colesterol cuando veían altos niveles en arterias dañadas, creyendo que el colesterol era el causante. Sus investigaciones apuntan a que el cuerpo produce colesterol para resolver el daño. Es como culpar al enfermero por la dolencia del paciente.

El colesterol es el bueno de la película

El colesterol intenta resolver la inflamación y pequeñas lesiones de los vasos sanguíneos como si fuese la cuadrilla de obreros que rellenan los huecos y grietas en una carretera. El colesterol “Bueno” es el equipo de reparación que tapona los agujeros y el colesterol LDL (mal llamado “malo”) es el equipo de limpieza que se lleva los restos de la reparación. En el cuerpo el colesterol HDL forma la cicatriz en la arteria y luego viene el colesterol LDL y “limpia” lo que sobra. Reducir el nivel colesterol artificialmente no resuelve los problemas de base (la inflamación y las micro lesiones arteriales). Peor aún, limita la capacidad del cuerpo para atenderlos.

La evidencia contra el Colesterol

Dicho eso, si había razones para sospechar del colesterol. Primero, aunque no sea el criminal, a menudo se le encuentra en el lugar del crimen. Parece un caso de estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. Más importante aún, hay evidencia en su contra en relación a las enfermedades cardíacas.

Resulta que el colesterol LDL tiene dos formas, una “inflada” y otra “compacta”. La inflada es tan inocua como el colesterol HDL. En cambio, la forma “compacta” del LDL se cuela ocasionalmente en las grietas y forma la placa que constriñe las arterias y venas. Por eso se le culpa de ser la causa de la placa arterial y estrictamente hablando, es verdad. La placa está formada por colesterol LDL. Lo que sabemos ahora es que el verdadero culpable es la inflamación “corrosiva” que causó las micro lesiones.

Y entonces, ¿quien es el malo de la película?

Parece que la causa principal de las micro-lesiones de los vasos sanguíneos son una serie de alimentos que generan inflamación cardiovascular.  Los nuevos sospechosos son las grasas “trans”, los alimentos ricos en ácidos Omega 6 y los Hidratos de Carbono Rápidos como el azúcar y los cereales.

Las grasas “trans” se usan en los alimentos procesados porque aportan un sabor delicioso y se conservan durante mucho tiempo. Puedes encontrarlas muchos productos industriales como la Bollería, la Comida Rápida, Sopas y Salsas preparadas, Snacks, Palomitas de micro ondas, Congelados (como las pizzas), pre-cocinados (empanadillas, croquetas, etc), helados y cremas no lácteos y las margarinas. A la hora de identificarlos busca términos como

Los aceites vegetales procesados químicamente como el aceite de girasol, maíz y soja deben evitarse porque tienen altos niveles de Ácidos Grasos Omega-6 (mientras que la mantequilla, los Aceites de Oliva y Coco son bajos en Ácidos Grasos Omega 6). La proporción ideal entre los Ácidos Grasos Omega 3 y 6 en la dieta debe ser de aproximadamente 1:1. La mayoría de la gente consume mucho más Omega 6 que Omega 3 por lo que debe reducir el consumo del 6 y aumentar el consumo del 3.

Hidratos de Carbono Rápidos

Finalmente, el más malo de los malos de esta película que se llama “Enfermedades Coronarias” (que también es protagonista de muchas otras películas como “Obesidad” y “Diabetes”) es el Azúcar y su banda de Hidratos de Carbono Rápidos.

El azúcar daña las arterias, aumenta la presión arterial y añade años a los órganos. Hay que vigila el consumo hasta eliminarla de la dieta aunque eso es más difícil de lo que parece porque comemos azucares en todo tipo de formas y colores. Además del polvo que le echamos al café, hay que incluir todas las formas supuestamente saludables por ser (más) naturales. Da igual, todos los azucares son perniciosos a la salud. Pero vamos más allá. Hay que controlar los alimentos que se convierten en azúcar (glucosa) en la digestión como los panes, almidones, pastas, arroces, etc.

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