Apuntalo TODO


Casi nunca (vale, nunca) recuerdo que me toca hacer en el gimnasio. Eso es especialmente negativo en mi caso porque mi esquema de ejercicio se basa en pequeños incrementos en cada sesión.

Por eso, me hice una chuleta. Es simplemente una hoja con columnas para cada sesión divididas a su vez en tres sub columnas: Repeticiones, Peso y Calidad.

Mis rutinas son muy simples. Sets de un ejercicio a falla con un pre-calentamiento de ese mismo ejercicio.
No llevo un cuaderno sofisticado porque mi intención primaria no es histórico documental. Con saber cual es la próxima sesión y cuanto hice en cada ejercicio de la anterior, tengo.

El “cuanto hice” tiene 3 partes: Numero de Repeticiones (en el pre-calentamiento siempre es 4), la carga que usé y una letra que indica si me fue fácil (A), muy difícil (B) o si llegué a falla (F). Si me siento creativo y quier matizar puedo añadir mases (+) o menoses (-). Por ejemplo, un “A+” indica que el ejercicio resultó demasiado fácil. Si apunto “B-” es que casi llegue a Falla (se parecería a un “F+”). Pero eso son tonterías. Lo que realmente sirve es la letra.

Si la vez anterior solo llegue a 4 repeticiones con un peso, es que era demasiado peso y debería cargar menos esta vez. Si en cambio fallé tras 12 repeticiones o si hice 6 repeticiones pero con letra A, la siguiente vez le meto mas carga.

Por cierto, lo de apuntar todo se extiende a las medidas del cuerpo. Si no apuntas como empiezas y como vas, no sabrás realmente si vas mejorando o no. Puedes apuntar tu peso, pero – a menos que seas obeso – no es lo más importante. Es mejor que uses una cinta métrica para medirte. Muchas o pocas medidas, depende de ti, pero no dejes de medirte cuello, cintura, caderas y muslos.

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